La ciudad de Málaga está repleta de destinos interesantes que visitar. Más allá de sus relajantes playas donde poder pasar un buen rato y desconectar de la rutina con un buen baño de sol y arena existen otros lugares de tipo cultural que se convierten en visitas repletas de emocionantes historias. Hoy viajamos a uno de los castillos más peculiares y de mayor historia de la ciudad andaluza: el Castillo de Gibralfaro. ¿Te apuntas?
Andalucía está repleta de castillos de gran interés. El castillo de Gibralfaro es otra visita imprescindible más que añadir a la lista de destinos de los amantes de este tipo de edificios. Encontrarás este castillo en la parte más alta de una colina desde la que contemplarás vistas increíbles de la ciudad. Tu sueño está a más de 130 metros de altura y muy cerca de la Alcazaba. Ambos edificios están unidos por una doble fila de murallas dando como resultado una peculiar visión.
A medida que te adentres en sus instalaciones irás descubriendo más datos de este peculiar recinto que data de principios del siglo XVI y fue construido por Yusef I de Granada. Comprobarás como nada ocurre por casualidad y todo tiene una explicación, por ejemplo, su nombre.
Cuenta la leyenda que en este mismo lugar se ubicaba un antiguo reciento fenicio que contenía un faro. De aquí que se le decidiera llamar al edificio construido sobre sus cimientos Gibralfaro para que conservará algo de la esencia de aquel primer lugar. Muchas otras historias del pasado han hecho de este un lugar interesante. Sus orígenes están vinculados a la necesidad de albergar artillería como elemento de defensa ante los ataques exteriores.
La historia más famosa del castillo es aquella que cuenta el capitulo en que el castillo fue lugar de un asedio que durante más de tres meses dirigieran los Reyes Católicos. Tras el triunfo de estos la reina quedo tan prendada del lugar que decidió instalarse allí, eligiéndolo como lugar de residencia.
Pese a que el castillo está en ruinas, el proceso de restauración al que se ha visto sometido lo mantienen en buen estado de conservación.